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Escuela española del siglo XVI, posiblemente GIRALTE, Francisco (Palencia, 1510 – Madrid, 1576).
“Pareja de Putti".

Madera tallada y policromada.

Medidas: 53 cm de altura de la esculturas; 186 cm de altura total.

Pareja de esculturas en bulto redondo, talladas en madera y terminadas con policromía y dorado. Representan a dos “putti” clásicos, niños de idealizada belleza, rostro sonrosado, rizos dorados y anatomía acusadamente clásica, situados sobre ménsulas molduradas y apoyándose en una tornapunta dorada que se riza a sus espaldas. Ambas figuras están trabajadas con una intención claramente naturalista, aunada al clasicismo imperante en sus formas. Así, la mitad inferior del cuerpo se mantiene de frente mientras el torso gira ligeramente, siguiendo el movimiento de uno de los brazos, y el rostro aparece casi por completo de perfil, completando un movimiento giratorio, helicoidal ascendente, que si bien se avanza en el manierismo será uno de los grandes protagonistas de la escultura italiana.

Por sus características formales, podemos relacionar estas obras con la producción de Francisco Giralte, perteneciente a la escuela palentina de escultura del siglo XVI. Parece que fue discípulo, y más tarde colaborador, de Alonso Berruguete, con quien trabajó en el coro de la catedral de Toledo. Así, su estilo deriva claramente del de su maestro, al que sigue en sus figuras de rostro expresivo y cuerpo contorsionado, como ocurre con estos dos “putti”. No obstante, Giralte se aparta del patetismo de Berruguete dotando a sus modelos de una mayor serenidad, y de hecho en estas dos esculturas vemos rostro dulces, idealizados aunque diferenciados, con expresiones individualizadas. Entre las obras que realizó Francisco Giralte destacan retablos como el de la iglesia vallisoletana de la Magdalena, o el conservado actualmente en el Museo Diocesano de Valladolid. También cuenta con retablos y esculturas exentas hoy conservadas en la catedral de Palencia y el Museo Parroquial de Paredes de Nava. También es de su mano el suntuoso mausoleo de los marqueses de Poza, en la iglesia de San Pablo de Palencia. Aparte de estas obras, de gran calidad, es considerado como su obra maestra el conjunto del retablo de la Capilla del Obispo de Madrid.

España es, a comienzos del siglo XVI, la nación europea mejor preparada para recibir los nuevos conceptos humanistas de vida y arte por sus condiciones espirituales, políticas y económicas, aunque desde el punto de vista de las formas plásticas, su adaptación de las implantadas por Italia fue más lenta por la necesidad de aprender las nuevas técnicas y de cambiar el gusto de la clientela. La escultura refleja quizás mejor que otros campos artísticos este afán de vuelta al mundo clásico grecorromano que exalta en sus desnudos la individualidad del hombre creando un nuevo estilo cuya vitalidad sobrepasa la mera copia. Pronto se empieza a valorar la anatomía, el movimiento de las figuras, las composiciones con sentido de la perspectiva y del equilibrio, el juego naturalista de los pliegues, las actitudes clásicas de las figuras; pero la fuerte tradición gótica mantiene la expresividad como vehículo del profundo sentido espiritualista que informa nuestras mejores esculturas renacentistas. Esta fuerte y sana tradición favorece la continuidad de la escultura religiosa en madera policromada que acepta lo que de belleza formal le ofrece el arte renacentista italiano con un sentido del equilibrio que evita su predominio sobre el contenido inmaterial que anima las formas. En los primeros años de la centuria llegan a nuestras tierras obras italianas y se produce la marcha de algunos de nuestros escultores a Italia, donde aprenden de primera mano las nuevas normas en los centros más progresistas del arte italiano, fuese Florencia o Roma, e incluso en Nápoles. A su vuelta los mejores de ellos como Berruguete, Diego de Siloe y Ordóñez revolucionarán la escultura española a través de la castellana, avanzando incluso la nueva derivación manierista, intelectualizada y abstracta del Cinquecento italiano, casi al tiempo que se produce en Italia.

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