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La Virgen del Rosario.
Marfil.
Indoportugués, del grupo con influencia de lo cingaloportugués. Siglo XVII
17, 5 cm altura.


Escultura exenta de la Virgen cubierta con una manto que permite ver los cabellos ondulados, grandes ojos achinados, nariz recta algo desgastada y boca en línea, como de costumbre en este grupo de esculturas indoportuguesas. Ataviada con una túnica de escote liso en relieve, con pliegues en canutillo muy esquematizados que se abren a los pies, recoge los vuelos del manto que cruza por delante bajo el brazo izquierdo donde sostiene al Niño de frente, desnudo, en actitud de bendecir y con la bola del mundo. Con la otra mano sujeta el rosario, también en marfil, símbolo de su advocación.
Piezas de este tipo, clasificadas según los diversos estudiosos como obras de arte luso-india o indo-portuguesa, aparecen hoy en museos y colecciones públicas o privadas de toda Europa, pero también del otro lado del Atlántico sobre todo en México y Brasil. Se trata de tallas realizadas durante el siglo XVII en la ciudad india de Goa por artistas o artesanos anónimos de origen local, que tenían ya una larga tradición en la talla del marfil. Parece que su producción fue masiva y que el prototipo original pudo ser copiado y repetido en las Islas Filipinas y desde ambos territorios serían exportadas a toda Europa para su venta en los distintos mercados, junto a otros numerosos objetos exóticos como sedas, lacas, porcelanas y especias. Existen noticias también de su envío como regalos a templos y catedrales de las tierras de procedencia por parte de los peninsulares establecidos en las colonias orientales.
La ruta del Galeón de Manila, empresa que se organizaba de forma regular todos los años entre la capital filipina y Acapulco y después desde la ciudad de Veracruz, en el occidente mexicano, a la Península Ibérica, sería la que seguirían las piezas filipinas o incluso indias comercializadas por España y la que explicaría la presencia numerosa de imágenes como la comentada en México. Por otra parte, la ruta controlada por los portugueses entre Oriente-en este caso Goa- y Portugal, con escala en las costas más orientales de Brasil, sería la que justificaría la abundancia de piezas de semejantes características en el territorio brasileño.
Goa, capital del Imperio portugués de Asia durante más de cuatrocientos años, sería también lugar de asentamiento de las diversas órdenes religiosas cristianas, principalmente jesuitas, pero también franciscanos, dominicos y agustinos, cuya principal misión consistió en la conversión de los pueblos paganos a la fe cristiana. Como consecuencia de esta vocación misionera y evangelizadora fueron erigidas numerosas construcciones religiosas que hicieron que esta ciudad fuera conocida como la Roma de Oriente y que finalmente el conjunto de sus iglesias y conventos se declarasen oficialmente como Patrimonio de la Humanidad en 1986. A lo largo de la época de evangelización lusitana, para promover la eficacia de su mensaje, la Iglesia fue introduciendo en las sociedades orientales la simbología cristiana adaptando imágenes de carácter pagano, habituales en esas culturas. Se crearán, de este modo, originales iconografías de fusión, como la de la pieza que nos ocupa.

Bibl: Estella Marcos, M: Marfiles de las provincias ultramarinas orientales de España y Portugal. Monterrey, 1997.

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